Unos de los argumentos más punteros o más llamativos, fue sin duda alguna, la calificación o definición del aborto según el Monseñor Rouco Valera. Sin necesidad de andarse con rodeos, dijo que una de las lacras más grandes de nuestros tiempos es el aborto. Yo a este hombre le recordaría, varias cosas, en el ámbito internacional, tenemos el conflicto de Israel con Gaza, en el cual hasta el momento han muerto 300 personas y hay 881 heridos, en el nacional tenemos las víctimas de la violencia de género que hasta ahora han sumado 74 fallecidas. Estas si son unas lacras en el mundo y en nuestra sociedad, y no, una práctica, desde mi punto de vista totalmente legítima. Que cuenta con leyes en Europa de una naturaleza y una solvencia indiscutible, y que además, el Gobierno de Jóse Luis Rodríguez Zapatero, plante realizar una ley, cuyo objetivo entre otros es dar una cobertura legal y responsable, a esta práctica, eso si que es una buena noticia y no una lacra.

"Estamos convencidos, por la gracia de Dios -la gracia que a todos se ofrece y que a nadie rechaza, a no ser que ella misma sea rechazada- de que no sólo es posible concebir, ordenar y vivir el matrimonio y la familia de forma muy distinta a la que en tantos ambientes de nuestra sociedad está de moda y que dispone de tantos medios y oportunidades mediáticas, educativas y culturales para su difusión, sino que, además, es la que responde a las exigencias más hondas y auténticas de amor y de felicidad que anidan en el corazón del hombre", afirmó.
Dice que está convencido de que Dios defiende su postura, y yo me pregunto ¿cómo en sabe que Dios escribe en la misma tinta que él? Es cierto que no es posible concebir una familia o un matrimonio que no este formado por un hombre y una mujer, para la jerarquía Eclesiástica, pero para muchos españoles -entre los que me encuentro yo- es algo totalmente normal, positivo y necesario.
Como leéis en el párrafo anterior, la unión entre personas del mismo sexo es una “moda” no una ley da lugar a una equiparación de los derechos y oportunidades entre Heterosexuales y Homosexuales. Creando a su vez una mayor bienestar social para determinados colectivos, y quizás para la sociedad en general.
Además corona su argumento diciendo que los niños "necesitan de sus padres", (vale, pero continúen leyendo) "Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios" Cuanto padre y madres en España tienen hijos y no se quieren. La educación de cada hijo, pienso yo, que es decisión de cada padre, madre, abuelo, abuelas, en resumen: del educador, y no porque un niño se crie en una familia de homosexuales, va a recibir una educación peor que si lo hiciese en una heterosexual. Eso son una serie de argumentos que crea la Iglesia Católica para conformar su dogma, tan excluyente y conservador.
Estoy de acuerdo en que cualquier persona, organismo privado, fundación… puede expresar su opinión ejerciendo el derecho a la libertad, ya recogido 1948 en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución española de 1978 en su artículo 20 , pero lo que no puede hacer es imponer su moral al resto de la ciudadanía española. Eso es propio del Fascismo con el que en tiempo no muy lejanos estos monseñores, estaban muy en desacuerdo. Cada persona ha de ser libre de elegir que tipo de moral quiere ejercer.
Este último argumento es el que Rouco y sus compañeros han de aprender, la tolerancia es algo necesario e imprescindible para la convivencia entre las personas.

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